18.12.09

Arco, reinventarse o morir

Reinventarse o morir. El eterno dilema pende sobre la edición de este año de Arco como un reto más que real. No es sólo que caiga la cifra de galerías en la cita madrileña con el arte contemporáneo (227 asistirán este año frente a las 244 del pasado), es que las ausencias son de pedigrí. Helga de Alvear, Pepe Cobo y Salvador Díaz destacan entre las españolas (tres nombres con los que hace no tanto resultaba sencillamente impensable no contar); mientras que Hauser & Wirth y la todopoderosa Marion Goodman lideran las bajas extranjeras. En medio de la crisis más importante que recuerda el arte contemporáneo, la feria se enfrenta a su propia crisis... Y ésta es de identidad.
Nunca nadie creyó que Arco movería las cantidades de dinero de una feria como Basilea (que cobra 420 euros el metro cuadrado). Por eso, afirman los implicados, frente a la baza del prestigio que pudo jugar Arco, se cometió el error de centrarse en lo económico. "Debieron optar por el prestigio, y el prestigio sólo se puede basar en la identidad, no en vender metros cuadrados de feria", opinaba ayer Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía.
Y en eso hay acuerdo. Cierta indefinición en la esencia de la citas de los últimos años ha ocasionado que otras ferias les roben galeristas y, lo que es peor, coleccionistas. El arte latinoamericano se ve las caras cada vez más en Miami Art Basel (que cerró recientemente una de sus peores ediciones) y la joven creación opta por la frescura de la londinense Frieze. Por si fuera poco, el enemigo podría aguardar en casa. Éste será también el año de la explosión de la miniferia privada Just Madrid, en la que 27 galerías se dedicarán a mostrar simultáneamente al arte contemporáneo más emergente.

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