31.3.10

Duplicidad sentimental de un indeciso triplicido


Tengo el síndrome de duplicidad sentimental.
Me quiero mucho y no me beso porque no llego.

Pero me odio con toda el alma, no me rompo para no mancharme.
Si se lo explico a los que me rodean dirán que estoy desquiciado.

Si me lo callo, me volveré loco.

Si me obligo a elegir, dudo tanto que acabo besándome,
bueno no, últimamente me azoto.

Es más una triplicidad
pues me quiero, me odio y me desprecio.

Creo que me he pasado con la ginebra

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