24.11.14

Puerta que ya olvidó quien le abría y cerraba

Las viejas puertas cerradas siempre esconden fantasmas. Nadie sabe quienes traspasaron esta puerta en su uso habitual. Señoras de alcurnia o jóvenes criadas, soldados o mozalbetes, caballerías o agricultores, doctores dispuestos a curas o sacerdotes con la hostia recogida, comerciantes o clientas, mujeres embarazadas u ancianos decrépitos. Miedos, alegrías, sinsabores, bellezas, esperanzas.

Son puertas de museo que ahora descansan de sus postigos, sin acordarse de sus abridores. Ni de sus cerradores.

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