14.3.16

"La clave de los campos" de Magritte, intenta engañarnos

El pintor y dibujante belga René Magritte, surrealista muy reconocido, quiso jugar en este cuadro con la teoría de las ventanas, de los planos superpuestos que llevan al espectador a contemplar distintas historias en una misma obra. Este cuadro del año 1936 y que tituló “La clave de los campos” está construido sobre tres espacios diferentes. Como si contempláramos un cuadro dentro de otro cuadro, desde un espacio en el que se contempla un paisaje.

Es el espectador quien siente que está dentro de una habitación con unas cortinas que enmarcan el plano de una ventana con un cristal roto, que deja ver una paisaje tras él. Todo como es lógico está enmarcado en el cuadro final por una enmarcación exterior que aquí y ahora no contemplamos. Sólo vemos la pintura.

Curiosamente si el cristal (o espejo; otra duda) no estuviera roto no lo veríamos, no sabríamos que está allí pues sería transparente aunque nos lo imagináramos entre el original del campo y nosotros, pues todas las ventanas tienen cristal. Juega con nosotros como espectadores, obligándonos a intentar comprender lo que nos plantea Magritte y lo que realmente nos dice él que está dentro de ese espacio pintado, que a veces lo vemos muy sencillo pero que perfectamente puede ser una mentira del propio artista para engañarnos, para ser más fácil su contemplación. Como decía René Magritte, no todo en un cuadro es una realidad auténtica, siempre es solo una representación. Si nos fijamos en los trozos del cristal roto que están en el suelo, vemos el imposible reflejo del paisaje. Incluso si fuera un espejo como parece querer decirnos Magritte nos veríamos reflejados nosotros como espectadores y no el paisaje trasero del fondo. En cambio los trozos que permanecen en la ventana son totalmente transparentes.

El surrealismo juega con nosotros pues nos representa sueños inconscientes, pensamientos locos, formas de ver la vida que no se forman en nuestro consciente normal. Son cuadros de una refinada técnica pictórica pero como realizados por locos que tienen la mente rota y desviada, o por personas que estamos soñando imposibles. En realidad son grandes obras que nos plantean otra forma de ver e intentar entender lo que interiormente vemos, lo que nos rodea y que puede ser varias cosas a la vez. Obras que crean mundos paralelos que no existen. O si existen, los normales no los sabemos ver si no nos los enseñan los surrealistas.

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