17.6.16

Aprendamos a leer imágenes para seleccionar. Es inevitable

Todos coincidimos que vivimos tiempos con un exceso de imágenes. Eso hace que casi no nos fijemos en ellas, que seamos muy exigentes para prestar más de medio segundo en cada una de ellas. No hay tiempo. También por ello los fotógrafos debemos mostrar algo más que simplemente un instante congelado, deben las imágenes decir algo, “ser” algo que sobresalga sobre su competencia de miles de imágenes diarias que nos asaltan desde muy diversos lugares.


Casi sin desearlo, también nosotros como espectadores nos hemos vuelto más exigentes. Primamos el origen de la imagen, el lugar de procedencia, de parte de quien nos viene, qué nos está diciendo esa imagen. Porque es fundamental que la fotografía “nos diga algo”. Y es fundamental también que cada uno de nosotros sepamos leer esa fotografía.

Gran parte de la selección de las imágenes viene como en el caso de la literatura por una selección del espectador (o lector de imágenes) que por diversos motivos simplemente ya las busca en lugares determinados que van cambiando según sus preferencias o la calidad mantenida de los sitios. Somos lectores de imágenes, pero sobre todo somos seleccionadores de imágenes, pues no nos da para tanto, las muchas que nos llegan en todo momento.

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