12.9.16

La belleza no existe, pues todo puede ser bello. O lo contrario

No hay duda de que la belleza no existe, pues todo puede ser bello; incluso podríamos decir que todo es bello aunque dependa de la mirada que lo observa y juzga, del encuadre, la luz, el punto de vida de ese momento de cada uno que lo observa, incluido el autor.

Y si todo es bello, podríamos decir con rotundidad que la belleza no existe, como tampoco existe su contrario, la fealdad. Existe si acaso el aprendizaje para mirar, el admitir que vamos cambiando nosotros pero también nuestra manera de mirar y asumir.

Existe la diferencia, y sin duda nuestra selección sobre lo que miramos, para quedarnos con "nuestro modelo de belleza". Pero sólo es eso. El nuestro. El que admitimos y consideremos nuestro. Lo que no descarta al resto, hasta volverlo feo. Si acaso será "nuestro concepto de fealdad" lo que habremos seleccionado como feo.

Walt Whitman pensaba parecido, todo es bello aunque lo catalogamos de feo. La basura puede ser bella, la deformidad, la impericia, los errores, lo que mostramos de la absoluta normalidad pero que recuadramos para enseñar ya mascado y algo digerido  tras la selección.

Puede gustarnos o no gustarnos lo que nos muestras ya seleccionado y tras elegir formas, volúmenes, colores o luces. Pero si eso la agrada a una sola persona, ya es bello. Aunque sea a su creador, al autor que ha provocado precisamente esa provocación.

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