19.10.16

Goya y el coreto de El Pilar pintado por un genio

En El Pilar de Zaragoza, el genial Goya nos dejó algunas muestras de su arte, al fresco con la enorme dificultad que tiene pintar al fresco en grandes techos, tanto técnica como personal, y más para un joven artista como Goya, que estaba casi empezando.

En el año 1772 hizo el fresco que vemos aquí en una mala imagen que es casi imposible mejorar por la mala iluminación que tiene la obra del coreto de la Virgen del Pilar, y por la gran distancia desde el suelo a la obra.

Esta obra no gustó a las autoridades eclesiásticas, sin intuir que estaban ante un enorme artista que después demostraría una forma de trabajar espléndida. Pero pintar al fresco, tumbado y en mala posición, en enormes espacios (la obra tiene 85 metros cuadrados) y sin mucha posibilidad para ver bien las perspectivas, con un sistema casi aguado que encaja muy bien para bocetos pero no tanto para obras que vamos a ver de cerca, pintar así, digo, es muy complicado.

Os dejo también el boceto de la misma obra de 1771 y que realizó Goya para explicar la obra que deseaba realizar y de alguna forma vender su trabajo antes de hacerlo. Una obra de catálogo, diríamos hoy. Una obra que luego se le debió volver en su contra pues no está tan bien terminada como el original.

por cierto, en la obra original, vemos abajo a la derecha, el destrozo que hizo la bomba que cayó en la Guerra Civil y que no llegó a explotar o no llevaba carga para explotar.

La obra se titula “La Adoración del Nombre de Dios” y ha situado en el centro el iluminado triángulo de la Santísima Trinidad, mientras que entre las nubes del Cielo sitúa ángeles y santos, distribuidos en diferentes grupos, buscando a quien mira hacia arriba, la sensación de estar viendo la Gloria en el momento en el que se llega a ella.

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